Por / 25th junio, 2018 / Viajeros / Off

Cumpliendo con nuestra labor pedagógica en materia ambiental, previa y sucintamente, relatamos a nuestros visitantes que esta montaña, la más alta de Colombia y del mundo a nivel mar, ostenta la mayoría de los ecosistemas con que cuenta Colombia, como diversos bosques, mesetas, llanuras, páramos, lagunas, nevados, desiertos, playas, arrecifes coralinos, y toda suerte de especies de flora y fauna, que la colocan, según científicos de diversas latitudes, como el único lugar donde se encuentran, hecho que se atribuye a la bondad de sus diversos climas y pisos térmicos que la caracterizan.

Cuna milenaria de las cuatro etnias que hoy la habitan, los Kogui, Wiwa, Arhuaco y Kankuamo, -Todas descendientes de los tayronas- la Sierra Nevada de Santa Marta también constituye para el mundo un galardón en materia cultural, sobre todo para los estudiosos y conocedores de la antigua cultura tayrona, a quien se atribuye connotados desarrollos urbanísticos y de ingeniería, arquitectos del monumento arqueológico conocido como ciudad pérdida, descubierto por unos guaqueros en el año de 1975. Se dice que los tayronas habitaron la Sierra Nevada de Santa Marta seis cientos (600) años antes de la era cristiana y se extinguieron con la llegada de los conquistadores españoles.

Todos estos atributos y destellos hacen de esta pirámide montañosa una joya de la corona universal que demanda de todos los seres humanos respeto y consideración ejemplar, que garanticen sus beneficios para las generaciones presentes y futuras.

Así la sierra, puesta como escenario sobre el que recaen miradas nacionales y extranjeras, nos sirve de contexto de una de nuestras gratas experiencias, narrada a continuación:

Transcurrieron varios meses de trabajo, preparativos, averiguaciones, cotizaciones, videollamadas, cruce de correos electrónicos y logística en general, para que, finalmente el 14 de abril del año en curso, recibiéramos en La Jorará uno de los grupos más especiales que nos han visitado. Se trató de The Light Awareness Academy (Lichtbewusstseinakademie), un movimiento espiritual y filosófico fundado en Alemania en 1974, liderado por David Wared, maestro, “filosofo de la curación” y sanador. Su visita hacía parte del Tour Mundial por la Paz, también iniciado y promovido por David, que tendría en Colombia, más exactamente en La Jorará y la Sierra Nevada de Santa Marta la primera parada de una gira que aspira visitar 100 países en 2 años llevando un mensaje de paz a toda la humanidad. Para conocer más puede visitar el siguiente enlace: World Tour for Peace

Las expectativas, e incertidumbre sobre lo que sería esta experiencia eran altas tanto para ellos, como para nosotros. De nuestra parte, por recibir en La Jorará un grupo de esta naturaleza, sin saber cómo transcurrirían las siguientes dos semanas; y, de ellos, por visitar por primera vez nuestro país, con el deseo de conocer e interactuar con la comunidad Kogui, una de las etnias desceniente de los tayrona, que cuidan y habitan la Sierra Nevada de Santa Marta.  Este era su principal objetivo, conocer y establecer contacto con los”hermanos mayores”, los ancestrales indigenas kogui de esta montaña sagrada, denominada el “corazón del mundo”y declarada por la UNESCO como Reserva de la Biosfera, del hombre y de la humanidad. 

Luego del recibimiento sobre la media noche, de una breve presentación y conversación, de acomodar a cada una de las personas en sus respectivas habitaciones, nos íbamos a descansar con el deseo de iniciar oficialmente el tour mundial por la paz de 15 días, el cual nos traería grandes enseñanzas, sobre todo, mucha luz y amor. Conforme el paso de los días, pudimos ir descubriendo que el grupo estaba conformado por personas maravillosas, con una energía muy especial que contagió a todo el equipo de trabajo de La Jorará.  

Un par de días antes tuvimos el gusto de recibir y conocer a dos de los integrantes del grupo, cuyo objetivo fue realizar visitas de inspección a las comunidades indígenas con el fin de garantizar que todo estaría listo para cuando se realizarán las visitas oficiales.  Las inspecciones resultaron exitosas y estábamos listos para emprender esta experiencia. 

Después de un día repartido entre algo de descanso, meditaciones, lecciones y una visita a la iglesia de Palomino, donde pudimos conocer personas maravillosas que nos contaron sobre los proyectos del sacerdote e inclusive interpretar algunas canciones para nosotros, el 18 de abril emprendimos los tours de visita a las comunidades indígenas. Fueron ellas, en su orden, Wanamake, Tungueka y Seiviaka. Los medios de transporte utilizados para llegar a estas poblaciones variaron entre motocicletas, vans, camionetas 4×4, y hasta mulas.

Cada una de las comunidades visitadas nos dejaron sensaciones y sentimientos diferentes, en definitiva, grandes experiencias. Además de intercambiar ideas y conocimientos, otro de los propósitos cumplidos fue realizar algunas donaciones en dinero, alimentos, herramientas útiles para desarrollar sus labores diarias e implementos de aseo, entre otros. En Wanamake se donaron varios metros de manguera para su proyecto de acueducto.  

En Seiviaka, la experiencia fue un poco más extensa e intensa, ya que decidimos pasar la noche y tuvimos más tiempo para interactuar con la comunidad y realizar diferentes actividades gratificantes para el espíritu. Después de una extenuante caminata de dos horas para llegar al pueblo, de disfrutar de la exuberante naturaleza de la Sierra y de un refrescante baño en el río, pudimos cocinar con los indígenas, compartir sus espacios más íntimos como su cocina y dormitorios, participar de una interesante y enriquecedora charla sobre sus creencias y tradiciones, realizar meditaciones enfocadas en la paz, recibir las a seguranzas por parte del mamo y hasta participar en su llamado ritual del jayo (palabra Kogui que significa hoja de coca tostada). Al día siguiente, despues de pasar la noche en hamacas, tomamos un desayuno preparado en leña, para luego visitar el colegio y llevar a cabo otra meditación antes de emprender el regreso.

Sin embargo, no todo fue positivo. La visita a la comunidad de Tungueka nos mostró una difícil realidad, especialmente para las mujeres y los niños. Una dura problemática social donde las mujeres y adolescentes son obligadas a tener muchos hijos; niños y animales desnutridos y enfermos, problemas de salud generados entre otras razones porque deben dormir en el piso sin una colchoneta o algo que los proteja, y porque las mismas casas donde habitan y duermen sirve de cocina donde el humo de la leña con la que preparan los escasos alimentos afecta gravemente sus pulmones y todo el sistema respiratorio. Otras problemáticas como el alcoholismo, principalmente en los hombres, están provocando estragos dentro de estas comunidades. ¡Definitivamente una situación para prestarle atención!.

Terminadas las visitas a los poblados indígenas, los días siguientes transcurrieron conociendo diferentes lugares emblemáticos de la región, como el Santuario de Flora y Fauna Los Flamingos y el Parque Tayrona, aunque cabe resaltar que de ninguna manera estas fueron visitas con propósitos turísticos. La misión principal fue llevar un mensaje de paz, ayudar a las comunidades, intercambiar información, recoger basura y rendir homenaje a la madre tierra.  David y su grupo disfrutaron durante dos semanas de la belleza de la naturaleza de nuestro país.

Para finalizar este tour por la paz en Colombia, la noche anterior a su viaje de regreso a Alemania, se realizó en La Jorará una “cena por la paz” donde el color blanco fue el predominante. La jornada inicio al medio día con invitados indígenas de otras comunidades de la Sierra, con quienes se compartió un delicioso almuerzo vegetariano preparado con ingredientes típicos de la región.  Posterior a esto, nos alistamos para recibir al resto de invitados y se realizó una meditación muy especial en la playa de La Jorará, acompañados de los mamos y los cuatro elementos de la naturaleza: Tierra, Agua, Aire y Fuego. El día termino enmarcado por una imponente luna llena, mientras en los jardines de la finca se realizó la cena por la paz con un exquisito menú en medio de una charla muy interesante y una gran noticia: Cinco de los indígenas Kogui fueron invitados a Alemania con todos los gastos pagos para participar en el primer congreso mundial por la paz, organizado por de Light Awareness Academy, el cual se realizará en Hamburgo en septiembre de 2018.   

Después de 15 días, transcurridos fugazmente, despedíamos a los miembros de tan agradable visita. De corazón queremos agradecer a David Wared y su grupo por haber escogido a La Jorará como su hogar en la Sierra Nevada de Santa Marta, durante su estadía en Colombia y tener el honor de ser parte del tour mundial por la paz. Fueron dos semanas de contenido pedagógico, de reflexión y conmovedoras experiencias, de intercambio cultural y aprendizaje.

Para corresponder tan ilustre y generosa visita, destacamos las sinceras palabras de despedida del propietario de La Jorara, Señor José Santos Duarte Hernández:

“La Jorará exalta la visita del grupo de ciudadanos alemanes, encabezado por su guía espiritual, David Wared, en desarrollo de su periplo “TOUR MUNDIAL POR LA PAZ”, del 14 al 26 de abril del año en curso.

Dispuestos siempre para las buenas obras, durante su permanencia, se convirtieron en vasos de honra para La Jorará y toda la región.

Abanderar el amor y la paz para el mundo, son misiones que nos obligan a pedir a Dios grandes recompensas y galardones para su futuro.

La Sierra Nevada De Santa Marta, como santuario de flora y fauna, enclavado en uno de los macizos más biodiversos del planeta, añoran pronto regreso a esta, su casa, EcoHotel La Jorará.

Cordial Abrazo y amor infinito”